Capítulo 04

Las jornadas cada vez se hacían más largas. Jímer sentía impaciencia por conocer qué le deparaba la cima. Qué era la meta de todos sus sueños. Sus pensamientos, cada vez le atormentaban más, recordando las últimas palabras de Amalia y Ænair, de cuán apego y dependencia sentía por todo aquello que le rodeaba.
“Ciertamente tienen razón, dependo de demasiadas cosas”
Definitivamente, Jímer se sentía muy humillado: no soportaba que le dijeran que vivía dependiendo de alguna cosa. Pero sabía que tenían razón y él poco podía contestarles.

A veces, la línea que separa la obsesión y el odio es muy frágil:
“Yo quizás sea una persona que dependo de la agua. Pero ¿qué hay de ellos? ¿Acaso ellos no viven dependiendo de factores externos? Me dicen que soy un ser pequeño e inmaduro porque vivo por la agua. Seguro que ellos también deben vivir por algo.
¿Acaso Ænair no sufriría tanto como yo cuando le quitasen de su bebida?
Ya me imagino como se le quitarían esos aires de superior si su familia muriese”
“Quizás yo dependo de la agua, pero él, como ya me dijo, depende de las acciones de los demás. Si yo soy esclavo de la agua, él de los demás; y éstos pueden hacer lo que quieran con él.”
La agua por donde voy también es esclava de la montaña por la que baja. Si la montaña hubiera decidido tener éste valle más hacia la derecha, la agua también hubiera ido por la derecha, ella no puede ir por donde ella quiera, siempre depende del lugar de donde esté.”

Gracias a estas justificaciones, Jímer podía seguir. Al final, quería encontrar la normalidad en todo lo que estaba haciendo.

No hay comentarios: